Agrocultura
¿Qué es la Agrocultura?
Es la sabia convivencia del hombre con la naturaleza, el cultivo de plantas y la cría de animales en perfecta armonía con el ecosistema.
Agrocultura: La Primera Cultura
Para nosotros es urgente estar en contacto con la tierra, la Madre Tierra, la sagrada Pacha Mama. Es importante saber que para el gnóstico, regresar a la naturaleza es avanzar física y espiritualmente, pero la gente ve eso como un terrible retroceso.
Los hombres y mujeres de la era de Acuario son seres mágicos, sencillos, enamorados de la Creación, que se deleitan con su integración en todos los niveles de la vida. El descubrimiento de los misterios que cada planta y animal les va develando es una constante inspiración.
Las personas se hacen día a día más sensibles a las vibraciones de la Naturaleza. La madre las va envolviendo en su orquesta de vibraciones, colores, sonidos, llevándolas por un viaje, despertando gradualmente los vórtices y chacras hasta que lleguen a formar parte conciente de ese mismo milagro de la Vida.
Sentirse parte integral de la Vida, conocer y vivir alegremente su papel en la Creación es nacer de nuevo. Con justa razón el Divino Daimón nos explica que es la Bendita Madre Naturaleza, la que encierra gran parte de los misterios del despertar de la conciencia.
El Regreso al Edén
El regreso es cerrar el ciclo, desde la salida del Edén y su retorno. Si bien es cierto que eso es un proceso alquímico interno, también es un proceso físico que se realiza despertando la magia de los sentidos físicos, o lo que el maestro llama la Magia de los Campos.
El ingreso a la Tierra Prometida, el Éxodo, la Isla, implica el reencuentro con la Agrocultura, una extraordinaria simbiosis mágica entre nuestra vida física y espiritual. La alquimia, o trabajo con la tierra filosofal, tiene íntima relación con la facultad de la Agricultura y los elementos de la Naturaleza.
El Hombre Acuariano debe volverse mago sacerdote de la Naturaleza, para que llegue nuevamente a ser el Rey, ese Hombre-Deva, despierto en la Ciencia que le rige, relacionado concientemente con todos los aspectos de la vida, viviendo en plenitud la liturgia de su existencia.
"Esta ciencia milenaria, aclara el maestro, era la primera cultura que enseñaron los Dioses a los hombres en la Lemuria... y será también la cultura de entrada a la Edad de Oro de la gran sexta raza Koradi."
Es por esto, que todo estudiante gnóstico, todo joven, debe preocuparse por conocer los fundamentos del Agro, porque cambia nuestra forma de ver la doctrina y a nosotros mismos.
Visión Práctica para el Futuro
Durante la Convivencia de Semana Santa de 2003, el Venerable Maestro Lakhsmi aclaraba públicamente que era hora que los Gnósticos nos organizáramos, unos en los campos y otros en las ciudades y pueblos, creando así un sistema de cooperación para garantizar la seguridad alimentaria del pueblo gnóstico.
Los que vivieran en granjas integrales o comunidades sembrarían alimentos sanos para venderlos a los que estén en las ciudades, facilitándoles una fuente segura de energía sátwica para la generación del Hidrógeno Si 12, compensando un poco los efectos negativos de los venenos que a diario estamos consumiendo.
De esta manera, las misiones gnósticas continuarían en las grandes urbes, pero con una integración continua en los campos y comunidades. El pueblo tendría refugio en los Campos para descargarse de los terribles estragos y estrés de los sistemas, cargándose las pilas, llevándose la armonía y fuerza para enfrentar nuevamente la vida moderna.
Edward Winfield
Coordinador Internacional de Agrocultura
La Importancia del Campo
Es hora de reevaluar nuestros conceptos sobre el campo. La apreciación 'Pisciana' de que es impráctico o irrealista vivir en el campo no es justa. Las personas que así pensamos nos falta cultura y debemos mirar nuestra falta de capacitación y actualización en las enseñanzas del Divino Daimón.
Los Hermanos Mayores del Espacio tienen como lema la 'integración' y, según el maestro afirma, el futuro de la humanidad está en los campos. No saber vivir en los campos es señal de un gran vacío cultural en nuestra formación.
"En su gran sabiduría, el maestro da a entender la necesidad de hacer las paces con la naturaleza, familiarizándonos con el campo, para que cuando vengan las hecatombes no sea eso un golpe demasiado duro y forzado para nosotros."